Este mes, cuando Anthropic le informó al mundo que había desarrollado un modelo de inteligencia artificial tan potente que era demasiado peligroso para un lanzamiento general, la empresa nombró a 11 organizaciones como socios para ayudar a organizar una defensa.
Todas eran de Estados Unidos.
En el plazo de dos semanas, el modelo llamado Mythos había desencadenado una movilización mundial sin precedentes en la era de la inteligencia artificial (IA). Mythos, del que Anthropic ha dicho que es asombrosamente capaz de encontrar y explotar fallos ocultos en el software que hace funcionar a los bancos, las redes eléctricas y los gobiernos del mundo, se había convertido en una ficha geopolítica, y una empresa estadounidense la tenía en su poder.
Los líderes mundiales han tenido problemas para comprender la magnitud de los riesgos de seguridad y cómo solucionarlos y, aparte de Estados Unidos, Anthropic solo comparte Mythos con el Reino Unido. El gobernador del Banco de Inglaterra advirtió públicamente que Anthropic podría haber encontrado una manera de “abrir todo el mundo de los riesgos cibernéticos”. El Banco Central Europeo empezó a interrogar discretamente a los bancos sobre sus defensas. El ministro de Finanzas de Canadá comparó la amenaza con el cierre del estrecho de Ormuz.

