El regidor de San Pedro Cholula, Roberto Miguel Morán Flores, compartió una visita al Parque Nacional La Malinche con motivo de los 88 años de su decreto como área natural protegida, destacando la importancia de conocer y disfrutar los espacios naturales de la región Puebla-Tlaxcala. A través de sus redes sociales, recordó parte de la historia de esta montaña y acompañó su recorrido con un mensaje enfocado en valorar el patrimonio natural del país.
La Malinche fue declarada Parque Nacional mediante un decreto expedido durante la presidencia de Lázaro Cárdenas en octubre de 1938. La medida formó parte de las políticas de conservación forestal impulsadas durante ese periodo y estuvo vinculada con el trabajo de Miguel Ángel de Quevedo, reconocido por su labor en favor de la protección de los bosques mexicanos.
Con una superficie de alrededor de 46 mil hectáreas entre Puebla y Tlaxcala, el parque constituye un espacio relevante por sus ecosistemas forestales, biodiversidad y función ambiental para las comunidades de la región. Además de su importancia ecológica, La Malinche se mantiene como uno de los principales espacios para actividades recreativas y de contacto con la naturaleza en el centro del país.
Durante su recorrido, Morán retomó el antecedente histórico de la declaratoria y señaló la importancia de disfrutar los espacios naturales de México. La publicación combinó la experiencia personal de ascender la montaña con información sobre su conservación, acercando este episodio histórico a quienes siguen sus actividades en plataformas digitales.
La visita se suma a las publicaciones mediante las cuales el regidor comparte recorridos y actividades fuera del ámbito estrictamente institucional. En este caso, el contenido puso el énfasis en el conocimiento del entorno, la historia regional y el valor de conservar espacios naturales que forman parte del patrimonio compartido entre Puebla y Tlaxcala.
A 88 años de su declaratoria como Parque Nacional, La Malinche continúa siendo un referente ambiental, histórico y recreativo para la región. Su conservación y disfrute responsable contribuyen a mantener vigente el vínculo de las comunidades con su patrimonio natural y a promover una mayor valoración de los espacios que forman parte de la riqueza ambiental de México.

