La planta de Volkswagen Puebla enfrenta uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Esta semana la empresa confirmó la suspensión indefinida de uno de sus turnos de producción, una medida que responde al contexto internacional que vive la industria automotriz.
El ajuste afecta principalmente la fabricación de los modelos Jetta y Tiguan, dos de los vehículos más importantes que se ensamblan en la planta poblana. De acuerdo con reportes, la decisión podría impactar a cientos de trabajadores y ha generado preocupación entre empleados y representantes sindicales.
La compañía explicó que la medida busca enfrentar la disminución en la demanda y las presiones económicas del mercado norteamericano, además de la competencia creciente de fabricantes asiáticos y los cambios en las cadenas de suministro internacionales.
Volkswagen Puebla es una de las plantas automotrices más grandes de México y un motor económico para el estado. Por ello, autoridades y sindicatos han señalado que buscarán alternativas para proteger el empleo y mantener la competitividad de la industria en la región.


